12.10.04

Un vistazo atrás


Mi infancia. De mi infancia, como me han pedido, puedo recordar muchas cosas. Y todas ellas con igual cariño. Pero intentemoslo.
Mi infancia yo considero que dura hasta los 16 años, cuando me despegué de mi primera vida. Esos primeros años en los que vivía en el Ferrocarril del Tajuña, en los confines de Vicálvaro, más allá de la estación de Cercanías. Sí, donde parece que no hay más mundo. Alejado de todo, para bien y para mal. Estaba bien vivir allí. Jugar allí era una pasada para un niño. Tenías montones de espacios para jugar a lo que quisieras, y durante el tiempo que te diera la gana. Era lo bueno de vivir aislado del resto de la sociedad.
Los jefes, el muelle, los maderos... Tantos sitios, tan diferentes y con tantos recuerdos. Esa geografía propia que nos montamos. Esos escondites interminables, con enormes espacios que recorrer. Esos juegos de pistoleros, que duraban dias enteros. Esos partidos en la Pradera. Esos porterías. Esas elimis. Esas competiciones ciclistas, con sus contrarrelojes y sus persecuciones. Vive Dios, podría estar así demasiado tiempo.
Eso era una infancia, y lo demás son tonterías. Luego, poco a poco todo se fue perdiendo. Con el paso de los años ya nada era lo mismo. Pero aún así, no creo que cambiara esa infancia por ninguna otra. Con la adolescencia, las cosas ya eran diferentes, pero ese es otro tema para otro momento.

2 Comments:

At 14 oct. 2004 23:44:00, Anonymous Anónimo dijo...

Wenas nene!! Me he pasado por aquí por si habias puesto algo sobre tu apasionante vida de vikario, jejeje. Veo que desde el martes no dices na... tendras mucho trabajo. Mis practicas son lo peor, estoy deseando que terminen para ver la luz del dia (y no hablo figuradamente) ya nos veremos por ahi o sino x el msn. Besotes!!! Zaida.

 
At 16 oct. 2004 2:08:00, Blogger rubenvike dijo...

No se que contarte aparte de que te estoy intentando esas dos canciones que demuestran mi frikismo en expansion y mi romanticismo galopante.
Aparte de esta tontería que he escrito, no sé que más ponerte. La vida de vikario, pues normal. Sin sobresaltos especiales que relatar.

Saludos de una bolsa de plástico, que diría Aquella.

 

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