16.8.05

Nueve meses y un día

Suena a condena, pero ni por asomo lo es. Además, en el caso de que así fuera, sería una dulce condena que no me importaría volver a cumplir (en repetidas ocasiones). Aunque eso sí, a tu lado, claro está. Sino, ni de lejos hubiera sido lo mismo.

Ya lo sabes.